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sábado, 9 de mayo de 2020

Andrew





Querido amigo,

Nunca aprendí a leer, mi único remordimiento en una vida que de algún modo fue feliz. De todas las oportunidades presentadas ante mí, fue la única que no experimenté.

Te preguntarás ahora, ¿cómo es que soy capaz de escribirte esta nota? De hecho, tengo estos pensamientos en voz alta y ellos se transcriben al papel. Un verdadero equipo moderno este. Un perfecto y fácil modo para hablar contigo. Este momento nunca me cruzó por la mente cuando estaba vivo. Estaba muy atrapado simplemente en comer, para decirte la verdad. Era mi único enfoque en la vida. Tanto fue lo que hice que nunca tuve tiempo de ahondar en mucho más.

Nací en el año 1829 d. C.  en Harrisburg, Pensilvania. Mi padre era granjero y comerciante de productos lácteos. Noso­tros, como familia, hacíamos queso ahumado y, por supuesto, éramos proveedores de leche en nuestro mercado local. Esto era todo lo que yo sabía en la vida.

Mi hermano mayor, Jacob, me crio. Mis padres, atrapados en el contante movimiento de la rueda por la sobrevivencia, nunca pudieron escapar. Nunca pensé en Dios. Él era alguien que vivía en la iglesia de la esquina y solo aparecía los domingos. De cualquier modo, Él nunca estuvo cerca cuando estábamos extremadamente hambrientos.

Se me quedó atrapada la mano en un molino cuando tenía once años. Me dolió tanto que casi me desmayo. Jacob me la sacó, pero el hueso estaba ya hecho polvo. Nunca recuperé el uso de la mano. Estaba colgada a mi lado como un recuerdo constante de mi existencia, ahora desvalida. Aprendí a ser productivo con mi mano izquierda. «No hay espacio en una granja para tener alojamiento y comida gratis», diría mi padre. Nunca entendí por qué me sucedió eso. Muchos lo veían como una marca del demonio. Una penitencia por los malos pensa­mientos y fechorías. Yo era un niño de once años, ¿Qué maldad podría haberse escondido en este hecho?

Pasé diez años tratando de sobrevivir, tratando de comer y vivir. No era infeliz, simplemente estaba imbuido en el sustento de la forma física. En retrospectiva, lo comprendo. Era muy joven en el proceso.

Me caí de un vagón en el camino al mercado cuando tenía 17 años. Mi cabeza pegó a una roca y permanecí dormido. Mi familia malinterpretó mi dilema y me sepultó. Me sofoqué y fallecí. Quizás debería estar resentido. Quizás no. Ahora sé tanto que regresar a aquel lugar sería inútil. Fue un paso en mi evolución. Ahora espero otro huésped. Esta vez pienso que leer sería una prioridad. Esa vida en particular me otorgó un punto de referencia. Ahora sé que soy un alma joven en el camino del conocimiento. Ninguna vida es inservible. ¡Ah! Por cierto, el evento con mi mano fue un símbolo de mi incapacidad para querer alcanzar más en aquella vida. Ahora ya sé, para desear más. Un poco común, pero ciertamente importante en el próximo paso. Quiero aprender a leer.

Andrew

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Parting Notes
Autora April Crawford
Notas sobre la Partida
Traductora al español María Eugenia Mantilla



Ernest


Mazda RX-Vision Concept | Pistonudos


Querido amigo,

Vi tu existencia desde muchos ángulos. En el plano físico nos unimos como amantes. El encanto de la lujuria nos abrumó y nos lanzamos de cabeza en nuestro amorío. Eso fue todo ¿sabes?, al menos, para mí. Nunca el amor o pensamientos románticos entraron en mi mente. Bebí del momento físico engrandecido por lo que veía como química. Profundamente cautivado por la materia había olvidado por completo por qué estaba allí. Percibía la vida como un momento plano, unidimensional. Entonces, toma lo que puedas mientras puedas. Una especie de lema para mí. Estaba totalmente absorbido en mi psique y en la perfección de mis atributos. Creía en Dios y le agradecía, pero por todas las razones equivocadas. No era más que una costumbre para mí. Creí que lo tenía todo. Tu cuerpo, una gran carrera, una tremenda apariencia física, montones de dinero.

En apariencia externa, una gran vida. Yo te vi, pero nunca realmente te contemplé. Estaba tan desligado de la realidad.

Mi partida me llegó rápida y sin aviso en una calle resbalosa una tarde de octubre. No estabas conmigo. Estaba saltando de fiesta en fiesta buscando admiración a mi vida perfecta. Recuerdo el sonido de un equipo de estéreo con el volumen extremadamente alto. El otro carro estaba lleno de chicos que buscaban emociones fáciles. Ellos encontraron su emoción excitante; de hecho, todos lo hicimos mas nos salió caro a todos. El sonido del metal crujiendo parecía que nunca iba a terminar. Mi rostro se puso caliente y sentí que algo le pegó a mi cabeza.

Sentí luces que me daban vueltas tal como una discoteca barata de los setenta.

De repente todo se detuvo. Mi primera reacción fue saltar fuera del carro para chequear los daños. Esos niños idiotas del otro vehículo iban a estar en serios problemas. Mi auto es muy costoso. No quedaba mucho de él. Yo estaba furioso. Me volteé hacia el otro carro y me di cuenta de que estaba en llamas. Se lo merecen, deberían ser más cuidadosos. Todos cuatro estaban de pie viendo cómo ardía el auto. En mi ira les grité a ellos por su estupidez. Arruinaron mi carro perfecto. ¿Cómo iba a llegar a casa? Ellos no me respondieron. Se quedaron allí, de pie, viendo el fuego. ¡Idiotas! Caminé hacia ellos para desahogar más mi frustración. Tan pronto me acerqué, me miraron simultáneamente y dijeron sonriendo: «Él no entiende». Me dispuse a arremeter contra ellos, pero desaparecieron, ¡puf! No estaban en ninguna parte.

El auto estaba en llamas completamente, pero ellos no es­taban en ninguna parte donde pudiera encontrarlos. Regresé corriendo hacia mi carro para buscar mi celular y llamar a la policía. Entonces lo vi. Un cuerpo encorvado sobre el volante. La cara desfigurada y había mucha sangre. Halé al hombre ha­cia atrás y entonces me percaté de que era yo.

No recuerdo cuánto tiempo estuve allí gritando. No recuerdo lo que sucedió después realmente. Todo lo que sé es que la imagen de ti vino a mi mente. No te veo de la misma forma. Hay un sentimiento más profundo como si te estuviera viendo por primera vez.

Estaba viendo muchas cosas como si fuera la primera vez. Mi vida fue una serie de fascinaciones físicas. Había olvidado acerca de la dimensión espiritual y además que es la única que realmente importa. Entonces ahora te vi desde un ángulo diferente. Hay tanta belleza en tu esencia. Mi única esperanza es que tengamos la oportunidad de tratar otra vez en otra vida física. En esa ocasión estaré más alineado con la existencia en todas sus dimensiones, física y espiritual.

Recuérdame con amor. Me tomó mi propia muerte estar vivo otra vez. Y esperaré.

Con amor,
Ernest

La vida en el más allá



Tierra mi cuerpo, agua mi sangre, aire mi aliento, fuego mi ...

Querido amigo,

La vida del más allá es muy diferente a lo que hubiera esperado. Las sensaciones, que en el plano físico se perciben a través del tacto, se experimentan psíquicamente después de la muerte. Los resultados son similares, pero eones aparte.

Esta es la razón de un plano físico y un plano espiritual. La muerte es más traumática para los vivos, ya que es algo que no nos ha ocurrido antes. Es siempre un misterio el hecho mismo de fallecer. Realmente, ningún gran evento. Un momento respirando aire, el próximo respirando néctar del cosmos. El último, en verdad, más satisfactorio.

Mi primer respiro como hombre muerto llegó como una sorpresa. Fue difícil determinar el momento preciso. El alma protectora permite solo aquello para lo que el individuo está preparado. De allí la diferencia en duración del proceso para cada individuo. La eternidad es siempre paciente con aquellos que ama.

En mi experiencia, como la de otros, estaba tenso por la incredulidad y la sorpresa. El ajuste fue rápido, pero igualmente un shock. El miedo a la pérdida de individualidad impregna los primeros momentos. El miedo, al ser negativo, formula conclusiones ilógicas. Mientras el miedo va pasando, la mezcla con los otros miembros de la entidad es expansiva, no restrictiva.

Si hay algo de referencia es simplemente esto. La muerte no es un período hacia una sentencia. Es solo una pausa y luego un paso hacia otra evaluación de la vida. Nada doloroso. Nada temible. Solo está en juego el miedo individual al cambio. Permanecer en lo mismo sería estar confinados y no implicaría algo que alcanzar.

El soltar capas te lleva al centro. Cada nueva capa es un comienzo. Sugerimos que no tengas miedo. El proceso ilumina la vida. Las fronteras de la vida deberían ser ilimitadas. Los interminables bordes revelan todo lo que realmente eres tú. Estaremos esperándote para brindarte asistencia.

Nosotros


La muerte no es lo que nos han dicho


Mi universo. — Steemit

Querido amigo,

Expandir mis horizontes ha sido siempre mi deseo. Cada día de la vida una aventura. El tedio de la rutina diaria, nunca realmente mi mayor estandarte. Puedes imaginar mi fascinación cuando llegué aquí. Todo lo que alguna vez deseé en la punta de mis dedos. Una vasta colección de exquisiteces para saborear. La muerte no es lo que nos han dicho. Quizá en el principio las historias fueron verdad, pero a través de eones fueron distorsionadas. Mi muerte no fue planificada, o debería decir: fue inesperada. Un accidente fortuito. De manera brusca me encontré en un pequeño cuarto. Al principio pensé que me había desmayado y fue así cómo llegué allí. Sin embargo, ahora sé que aquella pequeña habitación era producto de mi percepción. Cuando me permití relajarme y responder a mi muerte fui capaz de hacer que el cuartito se hiciera más grande hasta que creé mi propio universo pequeño. El cuerpo físico es meramente un cascarón. Las cosas importantes están en tu cabeza. El pensamiento es la verdadera vida.

Me doy cuenta de que estoy siendo un poco vago, pero los detalles intrincados son todavía un reto para mí.

Solo tienes que saber que si repentinamente te encuentras en circunstancias donde estás en un pequeño cuarto, no te desesperes. Serás capaz de salir de él. Todos lo hemos hecho finalmente, pero quizás después de esta nota puedas hacerlo más rápido.

Ofrecemos nuestra guía con gusto,

Yo

jueves, 2 de abril de 2020

Gerald



Pluma y pergamino - Ciudad de libros
Querido amigo,

Disculpa mi intromisión. De cualquier modo, el momento estaba en su punto y tomé la fruta madura de su rama. Nunca debe uno atrasarse con el chisme en su justa proporción. Ahora doy un paso adelante para expresar mi pensamiento. Mi nombre es Gerald Comstock Whittington III. A tus ojos estoy muerto. Sin embargo, estoy vivo y bien, viviendo en un modo de realidad al que seguramente llamarías limbo. Al menos eso es lo que nos dicen cuando somos niños.

He esperado por un momento y a la vez una eternidad para poder hablarle a alguien, alguien que pudiera escuchar. Nadie lo hace, ¿sabes? Solo esta mano es asequible y, además, muy selectiva. Ya que la paciencia no es una de mis virtudes favoritas, el mezclarme ha sido difícil a cual peor.

Te preguntarás por qué escribimos. Nosotros nos preguntamos: ¿por qué no? Una oportunidad muy definida en este pergamino. Me da alegría comunicarme contigo. Nadie me ha escuchado hasta ahora. Estoy aquí. Estoy en el pasillo de la puerta cuando sales. Estoy entre las flores que olfateas. Estoy en los ojos de tus niños y mascotas. Simplemente buscando una forma de hablar. Por fin, por fin, por fin.

Mi vida, tan importante solo para mí mismo, terminó abrup­tamente en un viaje en bote. Muchos dones tenía y viví una vida de privilegios. Olvidando otros tiempos, esta vida se tragó mi esencia y me embelesé en mi propio ego totalmente poseído por la forma presente ante mí. No aprecié el privilegio. Lo esperaba.

Me endiosé en mi pequeño punto de vista y me convertí en una criatura maliciosa. En mi ignorancia acumulé una cierta cantidad de deuda. Deuda kármica. Qué tonto fui.

Fue devastador encontrarme muerto a mí mismo. No había esperanza de retroceso. Mi pobre cuerpo mutilado por un motor de bote fue de una sorprendente semejanza a mi propio ser interior. Nunca me vi con seriedad hasta que estuve fuera. Quizá si solo me hubiera tomado el tiempo para ver. Claro, nunca lo hubiera tenido tan largo como cuando estaba en físico. El tiempo es interminable sobre todo cuando nadie te escucha y te conviertes en un anónimo para el cosmos. La soledad que trae la separación de la fuente es indescriptible.

Dios existe tal como tú. Entonces, estás fuera de todo, incluso Dios. Es un suicidio cósmico. Estar apenado acerca de algo no es lo mismo que recrearlo. Estar arrepentido no es su­ficiente. Expiación a través de la experiencia cura completamente. Ahora entiendo el camino que debo tomar. Gracias por escucharme. Un gran regalo. Ponte atención, hacia adentro, hacia lo más alto, hacia el que experimenta la vida. No esperes hasta que lo estés viendo desde lejos para ver lo que creas. Si encuentras lo que te falta, toma los pasos para la expiación. El universo eres tú y el universo perdona. Estoy muerto, pero gracias a ti no continúo solo.

Gerald



lunes, 16 de marzo de 2020

Seemo



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Querido amigo,

No importa cuántas veces muera, de algún modo siempre me las arreglo para morir enterrado en nieve. En el momento en que despierto al plano espiritual, sorprendido y encantado veo hacia atrás mi partida. Me intriga que no pueda recordar algo de cada una de aquellas muertes que me hubiera dado la posibilidad de retroceder a tiempo para salvar mi vida.

Cuando he estado en el plano físico, sé que nunca le he temido a la muerte. La eventualidad de un fallecimiento doloroso nunca cruza mi mente. El proceso de una relativa rutina se ha convertido en épica para mí. Cada vida, un nuevo capítulo en mi eterna aventura evolutiva. Me supongo que podrían tildarme de alma vieja.

En esta ocasión no puedo dar detalles de mis existencias pasadas; no obstante, puedo recordar el tema de las lecciones en todas ellas. Es difícil describir el lugar exacto donde estoy en estos momentos. Mis pensamientos surgen como remolinos delante de mí en un patrón de constantes cambios. Estoy seguro de que has oído el viejo adagio: «Los pensamientos crean la realidad». Es aún más verdadero cuando estás muerto. Tus pensamientos se proyectan inmediatamente dentro de ti y la experiencia es inmediata.

La muerte no debe ser descrita como un final. Esta idea es provocadora, sin embargo, completamente falsa. Es solo una adaptación a un nuevo entorno. Mi único deseo con esta carta es compartir mi consciencia de lo simple que es el proceso.

Me dan curiosidad mis finales repetidos sepultado en la nieve. Los guías sonríen pacientes mientras trato de hacer algún sentido de ello. Seguramente no hay ninguna energía kármica adjunta a esto. Quizás es solo coincidencia. Sí… ¡seguro!

Te dejo ahora para que reflexiones en mis extrañas travesías. Espero poder provocar que pienses más allá acerca de tu propia muerte. Es inevitable, mas no una parada abrupta.

Te dejo con tus pensamientos,

     Seemo

viernes, 6 de marzo de 2020

Anton



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Querido amigo,

La oportunidad de hacer algo noble se presenta solo pocas veces en la vida. Para mí vino varias veces, mas las perdí todas. Atrapado en un estilo de vida autocomplaciente dejé que se me escaparan de las manos. Me refiero a la oportunidad de ayudar a otros. Mantuve un enfoque nublado por mi propia ambición. Pensé que estaba tomando grandes decisiones. Ahora parece que no.

Mi muerte fue rápida. Los accidentes usualmente son así. Sin embargo ahora hago una pausa al querer llamar a estos hechos accidentes. Estos están alineados en concordancia con el destino creado por nosotros mismos. Por años he estado en el camino de mi destino. Los detalles te aburrirían y no son necesarios para el objetivo de esta carta. La muerte es solo una facili­tadora que te permite llegar a casa. La vida que uno conoce no existe realmente de este modo. Los rumores de su ilusoria realidad son de algún modo verdad. Los dramas creados nos distraen del foco real de la existencia. En retrospectiva veo la verdad. Hubiera hecho una gran diferencia el haberme dado cuenta estando aún en el plano físico.

Ahora, después de esta retrospección, me han regalado una segunda oportunidad. Veo la habilidad para comunicarme en frente de mí como a una joya. ¿La acaparo? ¿La escondo por miedo a que alguien me la quite? ¿Me regocijo en su importancia como si fuera una medalla de distinción para mí? Todos estos pensamientos han pasado por mi mente. Aún así me llevan para que comparta esto contigo. Es un acto de nobleza. La continuidad de mi existencia sirve de señal de esperanza para todos aquellos con temor a la aniquilación en la muerte. Simplemente no es eso. Yo soy la prueba. Puedes no tomarlo en serio. Espero que no. No puedo ofrecer otra validez aparte de mi propio testimonio. Vi mi funeral. Sentí cómo la fuerza de vida dejó mi cuerpo y continuó. Yo era la fuerza de vida, no mi ser físico.

 Cuando llegue el momento de tu partida recordarás esta carta. Quizás calmará tu ansiedad. Quizás estaré allí para conocerte. Quizás hagamos conexión y seamos amigos. Esto es lo que espero.

Sinceramente,

     Anton

domingo, 1 de marzo de 2020

Sebastian


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Querido amigo,

Estuve contigo tan solo un breve momento. La medida del tiempo se desvanece en mi memoria, mas puedo recordar la cantidad. Fue poco, pero completamente estimulante. Yo quería experimentar tu roce una vez más. La suave piel de tus manos en mis mejillas es una memoria que he llevado conmigo vida tras vida. Cuando llegó la oportunidad de ser tu hijo fui incapaz de decir que no. Ahora, al sentir tu pena pienso que quizás fue solo un egoísmo de mi parte. Tu culpa me aflige. La causa de mi partida fue mi propia indecisión. Las imágenes y los sonidos del plano físico me envolvieron desde mi primera respiración. Estaba intoxicado con la densidad de todo, esperando desarrollar mis sentidos por decirlo de alguna manera.

El pequeño episodio de rabia que nunca comprendiste era solo mi frustración ante las limitaciones del plano físico. La medida del tiempo desesperadamente lento. Cuando finalmente fui capaz de caminar, no me sorprendió que tuviera que andar con tanta prisa. Quería sentir el viento silbando en mis oídos. Quería saborear el aire mientras respiraba. Quería ver al cielo y sentirme inmerso en su color. Quería sentir la grama aprisionada en mi espalda.

Todas estas cosas las sentí cuando corrí lejos de ti esa mañana. En completo abandono, y sin ningún cuidado, me paré frente a aquella bicicleta. No debería haberme matado, pero mi cráneo no estaba completamente desarrollado todavía y el daño fue severo. Sin embargo, fue un momento de alegría completa para mí. Fui capaz de consumir la experiencia completa en un instante. Mi única pena es tu tristeza. No te sientas tan mal, por favor. La experiencia estaba alineada con mi propio crecimiento. Tienes que saber que me mataron por mi falta de percepción, no por nada que hicieras o no hicieras.

Tienes que saber que yo todavía existo y que volveré a experimentar tu esencia otra vez. Quizás en un formato diferente. Yo comprendo tu aislamiento, pero eres tú quien ha escogido colocarse en ese lugar. Esta experiencia nos ha beneficiado a ambos. No puedo decir que voy a esperarte, pero nuestras esencias se atraen mutuamente. El magnetismo ocurrirá otra vez.

Quédate en paz. No te sientas culpable. Fue mi decisión. Levántate y vive esta vida que has tomado. Es la única manera de reunirnos.

Te amo,

     Sebastian

miércoles, 5 de febrero de 2020

Anne Marie, 1846


   
  


     En retrospectiva todo pasó muy rápido, mas en aquel momento me pareció una eternidad. El tiempo transcurría perpetuándose a sí mismo en un círculo vicioso que me siguió hasta este lugar. Me tomó unos momentos poder proceder con mi nueva vida, o debería decir, mi vida real. Mi hermana Louise estaba conmigo aquella tarde. Recuerdo con horror cuando la vi volar por los aires, justo en frente de mí, para luego chocar fuertemente a un árbol. La rueda de la carreta se rompió al golpear un surco del camino. Montábamos a caballo a gran velocidad como siempre hacíamos. Cuando se rompió la rueda, el eje de la carreta comenzó a empujarnos causando un rebote violento. Louise me pasó volando a gran velocidad. Sin lugar a dudas, después de ese impacto estaría muerta inmediatamente. Como era yo quien tenía las riendas mi salida del vagón fue un poco más lenta, pero no menos mortal. Miré el cielo desvanecerse frente a mí cuando mis costillas explotaron por dentro. Nunca esperé detenerme donde lo hice.

Durante toda mi vida leí la Biblia con mi familia. Solíamos ir a misa todos los domingos. Ni una sola vez cuestioné mi crianza como protestante. Mis padres eran almas temerosas e intentaron heredarnos sus creencias a mi hermana y a mí. La muerte parecía algo muy lejos para nosotros. Eso era algo que le ocurría a la gente vieja. Fue una sorpresa para mí que fuera algo tan simple. Cuando abrí los ojos estaba sentada no muy lejos del vagón. Era como si nada hubiera sucedido realmente. La única evidencia era la carreta volteada y los caballos ausentes.

Cuando miré a mis alrededores todo estaba igual como lo había dejado. Me puse de pie y comencé a buscar a Louise. No pude encontrarla. Mi búsqueda parecía en vano y comencé a sentir pánico. Tenía que ir al pueblo más cercano en búsqueda de ayuda. Sin embargo, no quería dejar a mi hermana herida, sola en la pradera, fácil presa para cualquiera que la encontrara. Entonces caminé el perímetro para tratar de hallarla. ¿A dónde se fue? Prácticamente yo no podía poner un pie en frente del otro. ¿Qué tan lejos podría estar? Después de una hora, más o menos, decidí irme al pueblo más cercano. Tarea nada fácil, ya que quedaba a unos ocho kilómetros de allí y yo andaba a pie. 

Determinada a encontrar ayuda, caminé hacia adelante. El sol radiante sobre mi cabeza me recordaba que tenía que haber utilizado un sombrero. No encontré a absolutamente nadie en el carretera. Quizás un conejo me cruzó corriendo, pero nada más. Anduve unos quince kilómetros, al menos, y no encontré el pueblo que estaba esperando. Quizás me equivoqué al calcular la distancia. El camino se veía interminable. Con el sol ya en el oeste no parecía haber ningún progreso. Me pude dar cuenta de que cuando notaba la falta de algo, como el canto de los grillos, por ejemplo, de repente había allí un montón de ellos. Cuando busqué pájaros alrededor, encontré justo las especies en las que estaba pensando apenas unos momentos antes. Sentí sed, cuando de repente apareció un lago y hasta conseguí una cubeta abandonada. Sin embargo, no podía encontrar el pueblo.

Comencé a desesperarme cuando me di cuenta de la llegada del ocaso. Ya nuestro padre nos había advertido no quedarnos de noche en la pradera. No era seguro, especialmente para dos jovencitas solas. Tenía mucho miedo. Algo andaba mal, pero me era imposible discernir exactamente lo que era. Louise probablemente estaba asustada también. No tenía idea de qué tipo de heridas tendría y, además, me era imposible buscarle ayuda. Desilusionada y sin fuerzas me recosté sobre la rama de un gran árbol de arce y me quedé dormida.

     La noche transcurrió muy rápido lo que fue ciertamente una sorpresa. Lo más probable es que me haya golpeado la cabeza porque el tiempo estaba totalmente distorsionado para mí. Era tan raro que no me encontrara a nadie. ¿Dónde estaba todo el mundo? Ya debería haber hallado ayuda para estos momentos. Tan pronto como lo pensé, apareció una figura a lo lejos que parecía acercarse a mí. Me cubrí los ojos del sol y pude ver que se trataba de un hombre. Se veía muy raro y vestía de manera peculiar.

Cuando estaba como a tres metros de distancia, soltó una amplia y radiante sonrisa como si me conociera. Definitivamente yo no sabía quién era. Inmediatamente comencé a narrarle todo sobre mi situación y la pérdida de mi hermana. Hablé por largo rato antes de que él dijera algo. Lo que me dijo me dejó fría. No podía ser. Louise estaba solo a unos pocos metros y yo no podía verla. Ella estaba en una vibración de más velocidad. Yo, en la negación de mi transición, me movía muy lentamente. Ciertamente, no necesitaba a esta persona para saber que estaba viajando muy despacio. Me enfurecí y empecé a caminar otra vez.

     Este hombre, que se llamó a sí mismo Peter, me siguió en la distancia. Estaba empezando a molestarme. Si no iba a ayudarme tenía que simplemente dejarme sola. «Todo lo contrario ―dijo él―, te estoy ayudando. Eres tú quien no quiere ayuda. Voy a viajar contigo hasta que estés lista». Y así fue. Seguí caminando con Peter detrás. Perdí por completo el sentido del tiempo. Estaba totalmente convencida de que tenía que encon­trar ayuda para mi hermana. Llegó un momento que estaba muy cansada de tanto caminar. No llegaba a ninguna parte y además Peter siempre vigilante en su tarea de seguirme. Exasperada me volteé hacia él y le grité que por qué, si él era tan inteligente, no me ayudaba.


 Con su manera calmada, para mí muy irritante, expresó:

―Todo lo que tienes que hacer es pedir ayuda, y yo lo haré.
―Está bien, entonces ayúdame ―le dije mirando al cielo―. Estoy perdida y no puedo encontrar mi camino.

Peter me tomó de la mano y mi furia se convirtió en lágrimas de incredulidad. El escenario de aquel trayecto interminable desapareció y se convirtió en una habitación en forma de nube que parecía brillar como la luz de una vela. Había tantas luces... Seguí dando vueltas en el sitio tratando de comprender lo que veían mis ojos. Nunca había visto tantas luces. Mi hermana, que apareció de la nada, estaba sonriendo a mi lado.

Con enorme alivio la abracé. No quería dejarla ir nunca más. Revisé cada centímetro de su cuerpo buscando las heridas. No había nada. Desconcertada por no encontrarlas, miré a Peter. Su calma la sentí más tolerable ahora. El no movió sus labios, pero yo lo oí hablar. Yo había muerto y había estado muerta por largo tiempo. No podía aceptarlo. Louise sonreía y tam­bién hablaba sin movimiento. Los dos habían estado conmigo todo el tiempo esperando a que yo pidiera ayuda. Mi molestia hacia ellos se convirtió en una gran ola de amor. Estaba en un nuevo lugar. Tenía mucho que aprender. Viendo todas las luces, le pregunté a Peter:
―¿De dónde vienen toda esas luces?
―Cada luz brillante es un universo de almas encarnadas. Ellas caminan hacia este mismo lugar. ¿Quisieras esperar con­migo y con Louise para ayudarlos cuando estén listos?
―Sí ―le contesté.

Ann Marie, 1846



Notas Sobre la Partida. Autora April Crawford.

  Autora: April Crawford ___________________________ Parting Notes Autora April Crawford Notas sobre la Partida Traductora al español María ...